Por segundo año consecutivo, la Asociación Vecinal de Parque Goya (Zaragoza) organizó unas jornadas que se han consolidado como un espacio imprescindible para la reflexión sobre nuestra memoria colectiva. Bajo el título «Los efectos del olvido», las actividades, desarrolladas a lo largo del pasado mes de noviembre, combinaron charlas, mesas redondas, teatro y música, con un enfoque intergeneracional y crítico hacia el pasado y sus repercusiones en el presente. Las actividades reunieron a destacados expertos, vecinos y estudiantes, en un esfuerzo colectivo por reflexionar sobre los aprendizajes y retos que nos deja la historia.
El programa arrancó, el miércoles día 6 en la Casa del Barrio, con un homenaje literario, donde el grupo de “Leer Juntos” del IES Clara Campoamor comentó la lectura “Los girasoles ciegos”, obra de Alberto Méndez. Esta novela que aborda las secuelas de la Guerra Civil Española (1936-1939) y su inmediata posguerra, permitió a los asistentes debatir sobre los efectos del silencio y la represión en el tejido social. Mercedes Ortiz, profesora y coordinadora del club, guió la sesión con reflexiones que invitaron al diálogo entre los asistentes.

La semana siguiente, Carlos Taibo, catedrático de Ciencia Política y autor de obras como Ecofascismo: una introducción, ofreció una charla en el Centro Cívico zaragozano Río Ebro que resonó profundamente entre los asistentes. En su intervención, Taibo explicó cómo las narrativas autoritarias resurgen en contextos de crisis ecológica y económica, utilizando la emergencia climática para justificar políticas excluyentes. La claridad y el rigor de su exposición plantearon preguntas esenciales sobre cómo abordar estos desafíos sin repetir los errores del pasado.

Uno de los momentos más conmovedores ocurrió el sábado 16 en el mismo centro cívico, con la mesa redonda liderada por Neus Roig, antropóloga y experta en el robo de bebés durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Roig, autora de No llores que vas a ser feliz, compartió su investigación sobre cómo este fenómeno fue sistemáticamente silenciado por instituciones religiosas y políticas. Su charla incluyó testimonios impactantes y generó un debate con el alumnado de 1º de Bachillerato del IES Clara Campoamor Rodríguez y Gustavo Arce, doctor en Historia y docente del instituto.

El viernes 22, la Casa del Barrio acogió una mesa redonda sobre los pueblos de colonización en Aragón, con la participación del doctor en Historia del Arte José María Alagón. El ponente fue acompañado por descendientes de colonos de San Jorge (Huesca), como Javier Escobedo y Ana Solanas. El ponente explicó cómo el Instituto Nacional de Colonización transformó la geografía rural española entre 1940 y 1970. La sesión reveló los desafíos y logros de estas comunidades, destacando las historias personales de quienes construyeron una nueva vida en estos enclaves.

La última semana de noviembre se reservó para que el Teatro Avempace representara “El voto femenino”, en un emotivo homenaje al debate sobre los derechos políticos de las mujeres en España. Dirigida por Simeón Martín, la obra recreó las discusiones parlamentarias que llevaron a la aprobación del sufragio femenino en 1931, destacando figuras históricas como Clara Campoamor. La puesta en escena, cargada de intensidad, permitió al público reflexionar sobre las luchas por la igualdad que aún perviven en nuestra sociedad.

Las jornadas concluyeron el jueves 28 en la Casa del Barrio con una sesión titulada “Torrero, espacio de memoria”, en la que Javier Grassa y Chema Gregorio presentaron el el papel histórico del barrio de Torrero como símbolo de resistencia y solidaridad, y el proceso de elaboración del informe que sirvió de base para la ruta de memoria democrática de Aragón “Torrero, espacio de memoria”, que se suma a la ruta “El Cementerio, un lugar de memoria”. La docente de Historia del IES Ítaca (Zaragoza) Susana Lozano propuso una adaptación de esta ruta histórica para adolescentes, resaltando la importancia de transmitir este legado a las nuevas generaciones. Como broche final, el Coro Libertario de Torrero ofreció una emotiva actuación, convirtiendo la última velada en un canto colectivo por la memoria y la justicia.

A lo largo de estas jornadas, la Asociación Vecinal Parque Goya, de Zaragoza, se consolidó como un lugar para la reflexión, demostrando una vez más la importancia de imaginar un futuro más consciente y solidario, basado en la memoria como motor de cambio.
