«Dios mío, cuánta gente nos espera», dijo Eva Lázaro, madre de José Carlos Galera, cuando bajó -a las 19.50 de ayer-, junto al pequeño y su marido, del tren que, por fin, los trajo de vuelta a Zaragoza. Desde que se apearon del AVE hasta que se abrazaron con sus familiares, que les esperaban al grito de «campeones, campeones», pasaron tan solo un par de minutos, los justos para que los nervios y, sobre todo, la emoción se tradujeran en lágrimas de alegría en la cara de los padres del pequeño.

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Fuente: www.heraldo.es